El vídeo corporativo (Parte 1): El guión

Que los vídeos corporativos se han llevado de calle a la inversión publicitaria en anuncios televisivos ya no es una afirmación asombrosa, simplemente es una realidad. De hecho, meses atrás en nuestro blog, explicábamos cómo se estaba produciendo dicha transformación gracias a portales como Youtube que ya registraban más 1 billón de reproducciones al día.
Igualmente os recomendábamos ser fieles a las normas del mismo usando un lenguaje cercano, apostando por la imagen de empresa, no superando los 2 minutos o tirando de sencillez en todas sus vertientes. Un todo capaz de garantizar que el mensaje llegue al usuario (cliente potencial o real) de forma efectiva, sin interferencias y sin aditivos.
Como idea base y puramente teórica, estos puntos deberían sobrar. Pero ¿por dónde empezar cuando hay que llevar dicho vídeo a la práctica? ¿Qué es lo primero que debo hacer si quiero crear un vídeo para mi empresa o para un cliente?
Guión, guión y guión, esa es la clave. Antes de tirar de cámara y de actores (véase amigos, empleados, etc) o de editores de vídeo, lo primero es plasmar sobre papel lo que queremos contar, cómo queremos que llegue y cómo se planteará nuestro vídeo. Sin idea no hay producto, y punto.
Contar la idea en una cuartilla
En su libro Televisión y Lenguaje Audiovisual, José María Castillo apuesta por esta misma idea: El guión es el fundamento de todo lo realizado a nivel audiovisual. Según Castillo, no sería más que “una historia contada en imágenes” que debe estructurarse según un contenido (el tema), un significado (el mensaje) y una forma (¿cómo lo vamos a contar?)
Junto con la afirmación de “si no puedes resumir tu idea en una frase es que no está clara” aparece la que apunta a que “si no puedes contar tu historia en una cuartilla entonces es seguro que a esa historia le falta o le sobra algo”.
Y es que ya os indicábamos que un vídeo corporativo sobre seguro era aquel que no superaba los 2 minutos, aquel en el que la idea está clara desde un comienzo hasta un final, sin florituras.
Una página = Un minuto

Para unos es magia y para otros pura matemática, sea como fuera lo cierto es que una página de guión escrita es el equivalente a un minuto de ficción. Por tanto 2 folios (A4 convencionales) deberían ser más que suficientes para obtener un vídeo solvente de minuto y medios/dos minutos.
Quizás el mayor problema podría residir en cómo elaborar (a nivel visual) dicho guión. Antes que nada ¡fuera miedos! Existen multitud de programas (muchos de ellos gratuitos) con los que realizar un guión con todas las de la ley. Así podemos encontrar: StorYbook o el Scriptum VEP C 1.0.
Para los más lanzados que optéis por hacerlo vosotros mismos aquí os dejamos una imagen con la estructura que debe seguir vuestro guión (en no más de 2 páginas)

En verdad se trataría de poner en orden (textual y visualmente hablando) los elementos para poder recrear nuestra historia de la forma más coherente posible. A mayor orden, mayor visualización. Todo lo que no esté en nuestro guión, no debería aparecer ante la cámara o en la edición.
De una forma de otra, no debemos olvidar que (pese a la infinidad de notas y tachones que hagamos en esas dos páginas) dicho guión será la guía de nuestro vídeo (en el caso de que lo hagamos nosotros mismos para nuestra empresa) así como la carta de presentación para los vídeos demandados por nuestros clientes. Este último sería el caso de ZinKfo.
En conclusión, son 3 las notas básicas sobre el guión:
  1. Dejar clara la idea (explicando hasta el más mínimo detalle)
  2. No superar los 2 folios
  3. Ajustar la grabación al conjunto de nuestro guión
Un abrazo,
ZinKfo, Agencia de Marketing de Contenidos 3.0
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@MadammeRox

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