09 Ago ¿Deben las empresas contratar a un influencer?

Los grandes lo hacen, así que más vale echarles un ojo. Contratan a perfiles sociales influyentesinfluencers– para que incrementen la reputación y los resultados de las cuentas de su marca en redes y plataformas sociales. Seguramente cuestan una pasta, pero también es muy probable (o al menos “probable”… porque en esta vida tampoco hay que dar nada por sentado) que la inversión tenga un retorno agradecido.

Hace unos meses se publicaron unas cifras llamativas sobre los honorarios que cobra uno de estos influencers en los Estados Unidos, sin ser necesariamente una superestrella:

      Los que tienen medio millón de seguidores en YouTube o Facebook, pueden embolsarse casi 9.500 euros por vídeo o unos 6.300 por post, respectivamente.

      En Instagram, una sola foto subida puede traducirse en mil euros para el dueño del perfil influyente.

      Si el blog cuenta con al menos 100.000 seguidores, la facturita rondará los 1.200 euros.

      Twitter parece el hermano pobre, pero no lo es: por 140 caracteres posteados, la cuenta asciende a una media de 540 euros para quien fiche al influencer.

Un influencer es un líder de opinión y se confía en él para que prescriba productos, servicios o comportamientos a su comunidad de seguidores, pues está comprobado que éstos confían mucho más en las personas que en las marcas. Así de sencillo.  

¿Qué hay que tener en cuenta si se quiere fichar a uno de estos perfiles? Primero y principal, hay que analizar de qué manera puede conectar con nuestra audiencia: no tiene por qué ser solo una persona de nuestro sector, pero sí debe poder apelar a él y a nuestros intereses. Además, debe tener credibilidad y saber transferirla a nuestros productos o servicios para tener incidencia sobre los consumidores.

Junto a esto, hay que exigirle que sus márgenes de tiempo de respuesta a mails, mensajes o llamadas sean breves, pues nuestra marca necesita un feedback ágil para lanzar una acción o una reacción en un momento dado. Por supuesto, el influencer debe ser capaz de mostrarnos sus resultados relacionados con nuestra marca: un Excel cada X tiempo, o uno al mes, para ver si está funcionando la cosa, es un must.

El influencer no ha inventado la pólvora: es el tradicional boca-oreja pero adaptado a la era digital. Existen grandes agencias especializadas en poner en contacto a estos perfiles con las empresas o instituciones que reclaman sus servicios, pues puede resultar complejo ir a puerta fría. No obstante, grande no siempre es sinónimo de mejor. Un equipo pequeño y cercano como Zinkfo puede ayudarte con tus inquietudes en redes sociales, llevándote de la mano en todo el proceso.

Rocio Gutierrez
rociogutierrez@zinkfo.com

Nuestra africana rockera no sólo es experta en comunicación corporativa offline y online (con marcas de primer nivel como Habitissimo, Camper o Volvo) sino que es nuestra chica del mundo audiovisual con producciones propias insertadas en canales de la talla de TVE, Canal + o hasta BBC New Zealand.

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